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lunes, octubre 13, 2008

atención al cliente: cuando la llamada se convierte en La Llamada

Haciendo limpieza de la máquina grande, encontré un post que había guardado de un blog que... ya cerró. Era uno de los tantos blogs que supo haber en un momento sobre atención al cliente y que subía diálogos aproximados de los usuarios que llamaban para dar de alta o baja servicios, pedir un técnico, etc., francamente para morirse de risa. No me puedo resistir, lo pongo acá abajo, para solaz de los amigos:

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7 minutos... si, 7 minutos!! No sabia que alguien podía demorar eso en encontrar un botón. Esta llamada realmente duró esto, y es REAL (como todas), (...) porque realmente que alguien tarde tanto en encontrar un boton es de no creer... pero bueno.

Lo que sigue es odisea 2006: Botoncito rojo, no te encuentro!

Y la llamada comienza con el clásico:

Yo: Telemóvil, Buenos Dias, mi nombre es Pablo, en que le puedo ayudar?
Cliente: ... eh? (Voz de vieja que inicia sus pasos en la tecnología celular)
Y: Buenos Dias, soy Pablo, de Telemóvil... en que puedo servirle?
C: Ah no, corte corte, yo queria llamar a la Marta.
Y: Para cortar, presione el botón rojo.
C: Listo. Gracias.
Y: No presionó el botón rojo, sigo acá.
C: Ah bueno bueno. Ahora si eh? Listo señor.
Y: (sigo acá pero no te digo nada :P, yo sabia que esta llamada iba a hacer época)
C: TIIIIII TUU TIIII TIII TUUU TI TI TUUUU...
Y: Sigo acá, usted no cortó.
C: Pero yo presioné el rojo!
Y: Si lo hubiera presionado, hubiera finalizado la comunicación y no estaría hablando conmigo.
C: Ah bueno, y como hago para cortar?
Y: Presione el botón ROJO.
C: El verde no?
Y: No! El rojo. Tiene... un color rojo... y un telefonito con una manito que hace como que corta...
C: Listo. Gracias señor, chau eh? TIIII TUUU TIIII TIII TUUUUUUUU TII TI TIUUU
Y: Sigo acá, no marque sin apretar el rojo que me rompe el oido.
C: Marta sos vos?
Y: No, soy Pablo... de Telemóvil... y sigue sin cortar la llamada.
C: Es que apreté el verde y no pasa nada!
(claro, aprieta el verde, el tel. redisca, y encima ella marca arriba el teléfono de Martita...)
Y: Pero le dije que apriete el rojo! Es el botón que está al lado.
C: TIIIIIIIIIIIIIIIIIIII
Y: Ese no es.
C: Ah bueno, entonces debe ser TIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII
Y: Ese tampoco. Y me duele el oido señora no marque arriba de la conversación.
C: TIII TUUU TII TI TUUU TI TI TU TU TI... (como 30 teclas hubo!)
Y: Señora, si usted no encuentra el botón rojo no va a poder cortar nunca, entonces se le va a acabar el crédito con la primera llamada. Preste mucha atención, debajo de la pantalla de su teléfono celular se ubican entre otros, 2 botones. Uno rojo, y uno verde. Por favor, presione el boton rojo, o sea el que no está presionando nunca porque siempre está apretando el verde.
C: Listo.
Y: No presionó ningún botón. (Mi oido dice: Gracias! Al fin!)
C: Ahora si, ya está.
Y: Tampoco presionó nada (Mi oido: Descorcha el Champagne). Y sigo acá.
C: Bueno. TII TUU TII TII TUUU TIII TII TU... (Mi oido: Se suicida.)
Y: Señora, presione el botón ROJO por favor.
C: Marta?
Y: Pablo... de Telemóvil... el que le está enseñando a cortar las llamadas...
C: Ah si, ya apreté el rojo antes, y ahora señor?
Y: Nunca apretó ese botón. Y sigue marcando el número en mi oido, ya es la cuarta vez señora. Tiene que prestarme atención, le dije presione el que está al lado del que presiona todo el tiempo.
C: TIIIIIII.
Y: Ese no es.
C: TIIIIIIII.
Y: Ese tampoco.
C: TU TU TU TU TU TU.

(ESE SI!!! ESE SI!!! ALELUYA!!!!)

Tiempo de conversación: 7 minutos. Que alguien me venga a decir si yo no tengo paciencia con esta gente.
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Cuando "Pablo" (no se llama Pablo) cerró su blog, lo hizo dejando un mensaje bastante fuerte, básicamente protestando contra el maltrato que se le daba al personal de los call centers, contando un poco sobre la situación de muchos pibes que trabajan de esa manera con contratos a título de "pasantías" que los pulverizan y cómo se los trata. Un tiempo después encontré Teleperforados, un sitio que denuncia este tipo de cosas, donde los empleados autoorganizados encuentran un espacio que los nuclea para evitar abusos y sostenerse entre ellos.

Pilas de blogs como el de Pablo cuentan las gracias y desgracias de usuarios y empleados, y más de uno fue encontrado por "La Empresa" a quien no le cayó en gracia el espacio virtual donde su explotadito de turno se descargaba y o se lo hizo cerrar, o lo rajó. Pero en España está por salir -o ya salió- un libro que se llama "¿Me pone con el cielo?", una recopilación de llamados y anécdotas graciosas de la gente que atiende el 11811 (que vendría siendo como el 110 de acá) cuyos beneficios de comercialización, según cuenta el diario El País, irán destinados a Radio Stereo Vos (Nicaragua), un proyecto de radio local de protección para mujeres y niños. El Colectivo de Mujeres de Matagalpa cuenta con una emisora de radio en esa localidad nicaragüense, y contribuye a denunciar y tratar de evitar las situaciones de injusticia a las que se somete a los sectores más desfavorecidos en la sociedad.
Como se puede observar, lindo contraste entre la situación propiciada por "La Empresa" y la de los empleados del 11811.

Para "Pablo", felicidades, porque buscándote por ahí me entero que te recibiste, y recuerdo que era uno de los puntos que alegabas en tu último post de tu último blog: el laburo insano te estaba matando de a poco, en lugar de ser un medio de subsistencia estaba convirtiéndose en un medio de enfermedad y se te complicaba mucho estudiar.
Para los que tenemos compañeros de trabajo y jefes que leen a diario esto y se mueren de risa, piensan, cantan y dialogan con nosotros, ¡esa es la actitud!.
Definitivamente, hay gente que la pasa mucho peor.

sábado, octubre 04, 2008

el árbol que sale por la ventana

Por acá habrán visto ya fotos de este impresionante árbol que creció... del lado equivocado de la línea municipal. Sobre la avenida Scalabrini Ortiz al 1300 se encuentra este prodigio natural vaya a saberse creciendo desde hace cuánto tiempo.


Según parece, los ficus (especie a la que pertenece el arbolito de la foto) son de hacer este tipo de tropelías vegetales. No hay una variedad sola de ficus, y en las regiones tropicales de Asia crece formando verdaderas marañas de raíces, tronco y hojas.


En su blog, Kirai cuenta que sobre un viejo gajumaru, especie de ficus que se da por la zona de Okinawa, se ha construido un restaurant!! Para la mitología okinawense, en los gajumaru se alojan unos duendes (los kijimuna) que sólo pueden ser vistos por niños de corazón puro.


Nosotros ese día no vimos nada, así que en cualquier momento volvemos para ver si encontramos uno... aunque sí vimos un enano fascista saludándonos al paso. No se parecía mucho a un kijimuna que digamos. XD

lunes, julio 21, 2008

como adentro de una fábula, pero con libros alrededor

Ambiente: este.
Yo frente a la mesa que se observa en la imagen, completamente absorta en un libro de fotos del 1900.
A mis espaldas, una voz.
Una voz que ya desde la puerta arrancó diciendo...

"Hola, qué tal... ¿Tenés algo de Madame Bovary? La biografía de ella, o algún otro libro..."

Casi imploto.

jueves, mayo 08, 2008

el ojo blindado


Fui a Marsella. Una pequeña renta me permitía costearme los gastos, y trabajé con entusiasmo. Acababa de descubrir la Leica. Se transformó en la extensión de mis ojos y nunca me he separado de ella desde que la hallé. Merodeaba por las calles todo el día, tenso y preparado para brincar, resuelto a "atrapar" la vida, a preservar la vida en el acto de vivir. Ante todo, ansiaba apresar en los confines de una sola fotografía toda la esencia de alguna situación que estuviera desarrollándose delante de mis ojos.
- Henri Cartier-Bresson
Sobre la fotografía
, Susan Sontag, Alfaguara, 2006.
En la foto, Otoño en plena tarea de ganarse la vida. Vino desde su México natal a aprender técnicas circenses a Buenos Aires, y por esas cosas locas de la vida, las fotos de ese domingo y un video están ahora en manos de su papá, allá en México.
Salir con la camarita puede terminar en cualquier cosa, incluso acercando entre sí a familias desperdigadas por el mundo de las cuales, diez minutos antes, no tenías la menor idea.

Ah, y sobre el cosito ese que se mueve ahí a la derecha... más info mañana. :)

martes, mayo 06, 2008

fútbol y vecinos

Vivir en un barrio saturado de hinchas de River tiene sus bemoles, más cuando alguno de los porteros y vecinos de las inmediaciones son acérrimos fans del club de las gallinas.

Cada lunes post-partido se refleja en el baldeo de la vereda: si lo'miyo hicieron sufrir al rival llenándole la canasta de pepas, los gritos y cantitos de cancha comentando el partido al son de los chorros de las mangueras pueblan el aire desde las 6.25 a.m., y se prolongan por más de una hora entre diversas manifestaciones verbales de alta sonoridad.

La diferencia de goles a favor de los de River siempre, pero siempre, incide en el horario de la manguereada: cuanto por más hayan ganado, más temprano empieza el jolgorio inter-porteril y los "sooooooooy del miyoooooooo... sooooy del miyo sooooooooy... (etc.)". De hecho por lo general me entero quién ganó recién a la mañana siguiente, debido a las vociferaciones que me despiertan con alabanzas a tal o cual gol, jugador o proyecto de jugador, ya provengan desde la vereda o desde los pasillos del edificio (habitado obviamente por recalcitrantes fanáticos de las ponedoras, que gustan compartir su euforia con el resto del consorcio o buscan algún tipo de complicidad con el prójimo, aunque sean de Nueva Chicago).

Pero... otra cosa es si las gallinas pierden.
La manguereada empieza tarde. Y no solamente al día siguiente: durante los dos que siguen también, cosa de estar bien bien pero bien seguros de que el tema se desinstaló del todo de las conversaciones convencionales de vereda y ascensor, y así evitar la consuetudinaria gastada de ese otro porcentaje del entorno, habitado por sobradores bosteros hábiles en metáforas como "eeeeeeeeeeh qué vacunada les dimos, papáaaaaaaaajajajjajaaaaa...", o que se acercan oliendo el aire hacia su víctima al tiempo que enuncian "hay olor a pañal acá... hay que ir a cambiarseeeeeeeeeeejejejejeeeeeeee...".

Se ha sabido de alguien que le dejó en el bolsillo superior de otro alguien un tubito de pomada Manzán, mientras se iba silbando como si tal cosa hacia el trabajo, muy de traje y con el ataché en la mano luego de un domingo nefasto para los rojiblancos; también de otro alguien más que volvió del mercado con una gallina lista para el puchero y alzándola hasta el nivel de los ojos de la víctima, hizo alusión a que si ayer se los habían comido crudos hoy tocaba comérselos cocinados.

Los de Boca serán menos, pero saben intervenir con agudeza cuando la oportunidad se los permite. Si bien nadie zafa de la gallinacidad del barrio, esto es bien aprovechado por los xeneizes que hacen de cada manzana un posible campo de gastada al ir pasando por edificios, kioscos, puestos de diarios, carnicerías y talleres de reparación de automóviles repartiendo fruta; nadie zafa tampoco de las manifestaciones fanáticas de los de River cada vez que ganan: como buenas gallinas, cloquean desde el amanecer que han puesto un huevo. O dos, o tres.

No soy ni de River ni de Boca, pero agradezco cada vez que los bosteros se las hacen ver negras a las gallinas: al día siguiente no hay gritos ni portazos ni cantos a las seis y media de la mañana a metros de mi cabeza. Hasta los autos andan más despacito.
Gracias xeneizes, mil gracias.


(acá el dibujito que va es el de un portero en diálogo con su esposa, aún ambos sin levantarse, en la que ésta le dice que ya es hora, que el bostero del 7º ya se debe haber ido a trabajar, que no hay peligro, que vaya de una vez a manguerear, a lo que su consorte responde "ah no no, todavía queda el del 3º, que seguro está esperando escondido en el hueco de la escalera!". pero ya saben que la rotring y yo nos miramos con respeto.)

miércoles, abril 23, 2008

una casita para siempre

De chica me intrigaba mucho el Cementerio de la Recoleta. No tanto por morbo sino por curiosidad de conocer qué eran esas bellas imágenes talladas que sobresalían de una alta medianera: parecía la República de los Ángeles con Trompeta y algo lindo debía de haber ahí, ya que estaba lleno de "cruces-de-Jesús" y si Jesús era bueno y quería a los nenes, por qué no me iban a llevar?; la cosa es que ningún mayor cedió jamás a mi pedido de ir "a pasear ahí" alguna vez, y aunque quería conocer esas casitas que se veían desde afuera cada vez que íbamos a Plaza Francia, la cosa no se dio hasta que tuve unos 18.
Así fue que mi primer visita a ese lugar se hizo de la mano de un creativo novio que encontró simpático ir a pasear por allí (no éramos góticos ni nada por el estilo: simple turismo histórico-arquitectónico), aunque terminamos jugando a la escondida, como buenos borregos jodones que a esa edad aún éramos, entre tanta casita de mármol. No había nada que nos resultara tétrico ahí, ni mucho menos.

Con los años fui alguna que otra vez, las dos últimas el mes pasado, a sacar fotos -hay más gente sacando fotos en ese cementerio que enterrando parientes- y a ver si podía pescar una visita guiada por el mismo. La cosa es que fui, escuché historias, saqué fotos, y acá abajo van a ver algo que no me mostraron en el recorrido.

Una de las características de las bóvedas del cementerio de la Recoleta, es que son adjudicadas a perpetuidad. Esto quiere decir que la familia, si no la vende o la transfiere, es poseedora para siempre por los siglos de los siglos forever, de esa bóveda. No caduca, no vence, no nada. Por más que se haya caído a cachos y o estén los ataúdes destrozados, la ley impide que alguien pueda tocar o hacer algo con eso, si es que no se le paga a un cuidador para que mantenga el lugar, como muchos hacen. Es muy fácil reconocer bóvedas de familias que ya se extinguieron o que sus integrantes quizás se han mudado a otro lugar y las han dejado abandonadas, porque no tienen mayormente mantenimiento alguno y algunas están francamente en un estado sino deplorable, poco condicentes con algunas pautas culturales que rodean a la los ritos funerarios.

La cosa es que iba yo caminando por ahí cuando de pronto me encontré con una preciosa bóveda art nouveau con flores talladas, firuletes de metal en los dinteles, unas cuantas telarañas y... la puerta entreabierta.



Pueden ver que hay algo en el piso. Yo también sentí curiosidad y me incliné a ver qué era.
Al parecer alguien sin recursos para un entierro un poco más formal, quizás alguien que había tenido algo que ver con la familia a la que pertenecía la bóveda... Pero sin lugar a dudas, alguien que sabía que una vez puesto eso ahí, nadie lo podía tocar: habían dejado una pequeña cajita muy muy rústica, con una chapita que indicaba el nombre de su ocupante y la fecha de fallecimiento.

Me dio una pena enorme. ¿Qué historia habría detrás de esa cajita ahí sobre la reja del suelo, aparentemente en una bóveda ajena? ¿Quién la habría dejado ahí, y por qué?


A lo mejor alguien que no podía pagar ni siquiera el entierro o el mantenimiento de un nicho, alguien que hizo una promesa, o sería el ex cuidador mismo de la bóveda, puras conjeturas pero ninguna certeza.
La cosa es que José reposa ahora ahí vaya a saberse después de qué vicisitudes tanto de su vida, como de su muerte.

El apellido está así borrosito a propósito. No es cuestión tampoco de no dejarlo descansar en paz.

lunes, abril 14, 2008

archivo de la experiencia: los mayores nos dejan su testimonio

Los que leen este blog desde hace algunos años saben cuánto me tira eso de los árboles genealógicos, las historias familiares y todo lo relacionado con las migraciones, tanto internas como externas, de acá para allá y de allá para acá. Razones, recuerdos, objetos que van pasando como recuerdos familiares, muchas son las cosas que van haciendo historia y van fundando el soporte sobre el cual nuestra identidad se construye, además de formar parte del legado que también vamos dejando nosotros hacia quienes nos sucederán en el camino.

En España han tenido la maravillosa idea de fundar el "Archivo de la Experiencia" que según se cuenta en el mismo sitio, es una iniciativa que se inscribe en el Plan Avanza, impulsado por el Gobierno de España a través del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio.

Testimonios de vida, historias de inmigración, relatos de la guerra, de la vida en el campo y las aldeas, sucesos culturales, en fin, una cantidad de relatos y hechos contados por sus participantes directos (gente común y corriente) o gente cercana a los mismos como manera de dejar un patrimonio de conocimiento histórico y social para todos aquellos que quieran consultarlo en la red.

Así como cuando eramos chicos muchos de los cuentos e historias que nos iban contando nos dejaban alguna semillita de enseñanza de algo, todas estas personas que nos van relatando sus historias de vida también nos acercan puntos para reflexionar o anécdotas que nos muestran la realidad desde otro punto de vista, incluso, cómo recuerdan nuestro país muchos que vivieron aquí y volvieron.

Acá abajo, el relato de Luisa, nacida en Italia y emigrada a Argentina, cuya historia sigue ahora en A Coruña.



Va a ser un sitio del que me cueste despegarme... y creo que a más de uno también.

miércoles, abril 09, 2008

a mirar el mar

Mi abuelo me llevó una vez, en Mar del Plata, a mirar el mar.
Yo no sabía qué era "mirar el mar". No se me había ocurrido que el mar, además de servir para meterse adentro, arrastrar aguavivas y destruir a la tardecita todos los castillos que habíamos hecho durante el día, era algo para ser mirado. Mucho menos sabía que no toda la costa tenía arena para jugar a hacerse milanesa: para una nena de 6 años bastante tranquila, junto con el mar venía la idea de que lejos del otro lado donde había elefantes y monos, también había jirafas, en el agua del medio vivían un montón de pececitos (riquísimos), y que por allá por los pies era el lugar de la arena, donde si teníamos suerte podíamos encontrar caracoles bonitos y piedritas de colores. Ni idea de que también en la costa había piedras ni de todo el barullo que puede meter el mar cuando da contra ellas.

Ibamos con mi abuelo caminando por el murallón, descubriendo la novedad de que había piedras allá abajo en el agua, cuando de golpe se puso más oscuro y empezaron a caer algunas gotas de lluvia. Para mi sorpresa mi abuelo no se movió, sino que se quedó mirando cómo las olas rompían cada vez más fuerte contra las piedras. Se largó a llover tupido, nos empezamos a mojar, pero mi abuelo seguía mirando el mar, como si no pasara nada. Yo no entendía por qué él no empezaba a decir, como mi mamá, que no nos mojáramos porque nos podíamos enfermar, ni por qué seguía ahí parado mirando el alboroto acuático que nos estaba salpicando bastante y a mí ya me había mojado el solero. Miraba el mar, callado, y apenas se pasó una vez los dedos por el pelo, sacándose el agua.

De repente se dio vuelta, me agarró de la mano con una sonrisa y me dijo "¿vamos?", lo más pancho del mundo. Cruzamos la calle corriendo porque se había largado en serio, pero si bien era casi seguro que se iba a ligar el reto por andar paseándome bajo la lluvia, él iba a las carcajadas todo empapado mientras caminábamos rápido a la casa mirando cada tanto hacia atrás, hacia el mar ese que tenía piedras y ahora estaba enojado haciendo bochinche y tirando agua por arriba del murallón.

Hace bastante más de 30 años que no me olvido de ese día, y sé que ya en ese ratito que estuve parada al lado del mar con mi abuelo, me dí cuenta de que algo desde ese momento había cambiado para mí; me empezaba a dar cuenta de que las cosas que nos resultan diferentes a lo de siempre pueden mirarse sin tenerles miedo, y que si mi abuelo hubiera decidido hacer lo correcto del caso (irnos corriendo) ni bien empezó a llover, yo no hubiera visto nunca un mar bochinchero, las nubes más negras del mundo, no hubiera tenido el solero mojado con agua con sal y la cabeza con agua dulce. Yo no hubiera visto con él la primer lluvia de mi vida sobre el mar, así como tampoco hubiera podido guardar en mi cabeza esa foto de las olas rompiendo en espuma y mi abuelo mirándolas como no estando, como también acordándose de una foto, o quizás, sacando él una con sus propios ojos.

+ De esto me hizo acordar este post de Lorena.
La de abajo es del último mar que miré este año, ya saben dónde.

domingo, marzo 02, 2008

sólo en Recoleta

Sábado, 19 hs.
Calle cercana a la Biblioteca Nacional.
Portero de edificio bien, parado en la puerta a la hora de pararse en la puerta, como para dar la vuelta al perro pero sin perro y sin vuelta (los porteros son los únicos tipos que dan la vuelta al perro parados en el lugar).
Vecina no muy arreglada, unos 50 pirulos y en situación de "pasear al perro y hacer sociales", pasa, efectivamente sí dando la vuelta al perro, con su cocker blanco y negro.
Portero y vecina se quedan conversando unos instantes, y yo que venía caminando, los ví de lejos e intenté -casi siempre hago estas cosas- acertar sobre su posible tema de diálogo. ¿Expensas? ¿Se les rebalsará la cloaca como a mí? ¿La bomba de agua rota? ¿Chusmerío de edificio?
Paré la oreja y, escuché lo siguiente:

Portero: - Ah, Casero sí, pero está muy loco ese tipo...
Vecina: - Claro... Capussotto, también, a mí ese sí que me hace morir de la risa...

martes, enero 01, 2008

bonne année

- Estrellita estrellita-

- Sí señores!! Y con el mejor DJ del planeta a cargo en las bandejas! -
- (porque también cocinó) -

- No lo intenten en sus casas... sé por qué se los digo... -

Frase de la noche: "el reggetón no tiene letras, tiene consignas." (Martim)

Cuarto año nuevo consecutivo a todo lo que da, y con gente que sí.
Yo sigo insistiendo: qué bueno es tener un blog.

Y como siempre, la tradición cuya gracia reside en que a mí no me funque y a todos los demás sí; así que querida lectoaudiencia, a darle play al coso y a levantar los encendedores.

boomp3.com

Para vos GG, porque todo esto, es tu culpa!

martes, noviembre 06, 2007

ríndete y tendrás un juicio justo

Confirmado: la Disney emprenderá acciones legales contra Max Higgins.
+ Por si algún caído del catre no sabe de qué se trata todo esto, puede pegarse una voltereta por aquí.

Me encanta que la gente de Rosario3.com tenga un directorio llamado "enserio". :D
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APDEIT: El Profe manda este simpático chascarrillo ad hoc.

("Pu", el osito se llama "Pu", ajajjajajajaja!!)

miércoles, octubre 03, 2007

las florcitas y los pajaritos

- Allá por el paleozoico -
Hace pilísimas de años, en una juguetería del barrio tenían un mirlo maina.
El mirlo maina es un simpático avechucho para su dueño -que por algo lo tiene- pero puede convertirse en una terrible bomba de estruendo sobre quien no sepa de sus costumbres.

Resulta que este pajarito tiene un grito un poco agudo -muy agudo- y si uno mide un escaso metro diez y el dueño del local tiene por costumbre poner la jaula sobre una mesita a esa altura, al primer grito del bicho lo primero que sucederá es, otro grito casi del mismo tinte, pero proferido en este caso por uno mismo. Al segundo grito del pájaro, se buscará refugio entre las polleras maternas, y al tercero, se huirá en estampida unipersonal hacia la calle. De más está decir que se experimentará cierto nerviosismo cada vez que se pase por el frente del negocio, mezclado con la ansiedad típica que causa en un infante mirar la vidriera de una juguetería. A largo plazo: odio a cualquier tipo de pájaro bochinchero, especialmente mirlos maina y cotorras.
Pero se puede vivir con eso (por el momento).

- Un mirlo de película -
En el año 1939, el amigo Chuck Jones comenzó a dirigir para la Warner Brothers la saga de Inki, donde podíamos ver a un simpático africanito persiguiendo a un pájaro negro de pico amarillo que caminaba a los saltos al ritmo de una particular melodía (The Fingal's Cave, de Mendelsohnn). En este caso tanto perseguidor como perseguido jamás pronunciaron una palabra en los 5 cortos donde "trabajan" juntos -Little Lion Hunter (1939), Inki and the Lion (1941), Inki and the Minah Bird (1943), Inki at the Circus (1947) y Caveman Inki (1950)-, pero al día de hoy nos acordamos de ellos.


En efecto, el que aparecía saltando tan siniestramente burlando cada lanzazo de Inki, era un mirlo maina aunque esta vez lo que nos ponía incómodos no era su grito, sino su silenciosa calma.

El domingo, paseando por la Reserva Ecológica, pudimos ver paradito y posando para el público al mirlo que se ve aquí abajo, tomando sol como cualquier ciudadano y especialmente atento a la cámara.


Ah, ¿qué pasó con el mirlo de la juguetería? El dueño lo terminó regalando, por plomazo.

lunes, septiembre 24, 2007

ya no existen las rueditas

Era primavera y cada fin de semana de sol, mi mamá nos llevaba a mi hermano y a mí a una plaza distinta. Ese sábado nos tocó Plaza Alemania, buscamos un lugar lindo bajo los árboles y entre agarrar a mi hermano que ya se metía de cabeza a la fuente y sujetar a mi eterna Pantera Rosa de peluche (tenía una, regalo de cumple, y me sentía una ídola con mi Pante), ví a lo lejos venir a mi amiga Lore con su bicicleta.

Lore vivía un par de pisos más abajo en mi mismo edificio, y ya sabía andar en bici sin rueditas. No quise ser menos y tras mucho hinchar, pedir, rogar y poner cara de porfavorporfavorporfavorporfiporfi, me la prestó un rato para probar a ver si por lo menos podía hacer un par de metros sin irme de cabeza contra los canteros.

La cuestión fundamental es que Lore era petisita, y yo flor de patalarga. Así que si ella llegaba cómoda a los pedales y estirándose mucho recién daba con la punta de los pies en el suelo, yo me daba con las rodillas en la pera cada vez que intentaba poner los pies en su lugar para pedalear. No está de más decir que ni bien me pegaba en la pera con la derecha, me iba para el otro costado, tambaleando como flan borracho en día de tornado.

A la cuarta o quinta vez de bandearme, me dí cuenta de que si en lugar de intentar apoyar los pies en los pedales iba impulsándome, como caminando, dando "pasos" cada vez más largos dejando los pies en el aire el mayor tiempo posible, mientras intentaba mantener el equilibrio, lograba avanzar lo suficientemente tranquila como para ocuparme de qué hacer con el manubrio (segunda gran instancia, una vez superada la parte de "qué hacer con los pies").

Y así, paaaaaaaaaam, paaaaaaaaaaam, un pie... el oooootro... laaaaaaargo, laaaaaaargo, fui dando toda la vuelta a la fuente sin dejar mi masa encefálica sobre las piedras del suelo, y con una sonrisa de oreja a oreja. Años más tarde (muchos años más tarde), el método de los "pasos largos" fue también el que usó mi hija para aprender a andar en bicicleta sin rueditas.



La de Lore era una Aurorita rodado 12 creo, de llantas blancas y pintada de naranja y parecía un autito Duravit, pero hecho bicicleta.
Y vos, ¿cómo aprendiste a andar en bici? ¿cómo fue tu primera vuelta en bicicleta?

miércoles, septiembre 05, 2007

baratita la puteada

Ella, por la ventana de mi casa, a gritos: - Señora, no necesita a alguien para limpieza por horas?
Yo: - No, gracias, no necesito.
Ella, por la ventana de mi casa, a gritos: - Oooootra mugrienta más..!!
Yo: - O_o

miércoles, agosto 29, 2007

qué tren qué tren

Hoy, 29 de agosto, se cumplen 150 años de la inauguración del primer tren en Argentina.
Y si algo tengo que contar de mi relación con los trenes, es que siempre ha sido bastante desaforadita: desde los viajes a Mar del Plata cuando era chica, en los que me instalaba en el asiento de acompañante del adulto que más me simpatizaba para darle charla durante todo el viaje (cosa que desataba la vergüenza responsable de mi mamá, haciéndome volver a mi lugar), hasta aquella memorable travesía a Bariloche, ciudad a la que llegamos más llenos de tierra que una papa, y durante la cual casi me pierden en un baño de la ciudad de Azul por no haber escuchado el silbato de la locomotora.

El tren es mi medio preferido de transporte.
Sí, ya sé que están hechos pomada, que viajar en el Mitre, Roca o Sarmiento es una peripecia digna de un ninja de la vida, y como no soy actualmente de usarlo demasiado, cada oportunidad para mí -esté hecho pomada o medianamente aceptable- es una aventurita: cuelgo la vista por la ventanilla y nos movemos el tren y yo; el tren más por afuera que yo, que me muevo internamente gracias a que él va por los rieles.

Siempre envidié a esos tipos que en las películas del oeste se subían a un vagón de carga -porque siempre los trenes iban lentísimo, eh- con un bagayito y se perdían en el horizonte que la vida les deparara. Me imaginaba a mí misma trepándome al vagón con un par de mis inseparables amigos de la infancia, yéndome no sabía muy bien a dónde porque lo importante era eso: viajar en tren en un vagón de carga. Todavía cada tanto, cuando paso por alguna estación ferroviaria siento un cuic interior y durante una mínima fracción de segundo tengo el impulso de acercarme, sacar un pasaje a donde mejor me pinte el nombre de destino, y pegarme un viajecito, sin saber qué voy a hacer cuando llegue. Es materia pendiente, que supongo algún día rendiré con muchísimo entusiasmo.

Sé que los que usan el tren como medio de transporte cotidiano difícilmente piensen en él con la idolatría que yo lo hago, ni siquiera con un 2% de la ansiedad que me ataca cuando veo pasar un tren y pienso que me llevaría LEJOS. Se viaja mal, las formaciones con problemas técnicos y falta de mantenimiento, desvencijadas, insuficiente espacio, frecuencias desastrosas, y un sinfín de inconvenientes de los cuales se pueden informar en sitios como éste y como éste otro.
Les recomiendo que los exploren, y agradezco a 222 el meme que me pasó y gracias al cual terminó saliendo este atropello de palabras (es cierto, no tengo mucho tiempo que digamos últimamente).

Quien quiera sumarse escribiendo en su blog un viaje en tren a estos 150 años de tendido ferroviario (en extinción) nacional, bienvenido.

PD: me olvidaba de algo: he conocido gente memorable en el hall de la estación Retiro. Un día de fotografiar tomates flotando en el Tigre, y de volver amontonados en el tren defendiendo de los codazos de otros pasajeros a Zenkiu y Esquiusmi.

sábado, julio 21, 2007

macabro (y cholulo) relato de los acontecimientos de anoche!

Minga. El que no fue, se jode, y a llorar cual maricastañuela.
Lo único que voy a decir al respecto es que el brindis estuvo monstruoso (¡qué bien ese malbec!), que la compañía fue excelsa (como si fuera poco, tras un espectacular operativo de prensa logramos acercar alguna que otra estrella al megaevento), que las actividades que amenizaron la velada fueron enternecedoras, que fue un gusto conocer a tantos pululadores de "Yo contra el mundo", y que el cartel que figuraba en la cartelera de la entrada está... en mi casa(*).

Ah, y que merced a la ilustre mano del señor Esteban Podeti, soy poseedora de esto que pueden ver aquí abajo:


(*)gracias a dos cómplices que no pienso ortivar.

El gritito de "moriremos como rataaaaaaaaaas!" se los debo, por el momento.

P.: no se te ocurra hacer otro, porque vamos a volver a ir...
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Anoche qwerty se hizo acreedora del original de esta historieta.
Siendo hoy 21 de julio, pues no viene mal recordar que hoy es el "día del conocido, y gracias".

jueves, julio 12, 2007

es la debacle total, es el ámbito laboral!

Las justificaciones no son sino útiles para los exámenes, los teoremas y las teorías científicas. Por lo tanto, me abstendré de relatar que si hoy no hay foto, es porque no sé dónde metí el cable de la cámara para bajarlas.

A modo de olímpico sucedáneo y mientras chequeo cablecitos, reviso conexiones, anoto problemas técnicos y carajeo al técnico mentalmente, meneo información laboral con el amigo Rubik, y reflexiono (bueno, sí: me tomo un café) sobre los ámbitos laborales, y cháchara anecdótica pesadísima de volcar aquí.

Por eso, mirando la torre de enfrente (de la cual no puedo subir foto porque no encuentro el remaldito cable) se me ocurrió preguntarles a ustedes, oh beneméritos lectores mantantirulescos, cuál ha sido el trabajo más raro, estrafalario, divertido, o pintoresco que han realizado alguna vez. Puede ser el primero que han tenido, el último que han dejado, e incluso, pueden contar cuántas veces han trabajado en negro por la purita voluntad de sus empleadores.

Que estamos a jueves, y ya mañana se nos termina la semana, hay un sol en Buenos Aires de esos como solamente se ven en Mallorca cuando también es invierno.
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APDEIT:
La única macana de trabajar con gran mayoría de mujeres, es que a veces a su incompetencia (no digo que para algunas cosas natural, sino por vagancia, necedad o falta de interés y/o información, o simplemente por ponerse en esa actitud que tan femeninamente solemos denominar "conchudismo"), se suma la deplorable dosis de SPM mensual, y cuando eventualmente sucede que hay varias que confluyen en la misma situación, te la regalo con moño.

jueves, julio 05, 2007

original

Contestador en un celular al que acabo de llamar:
Hola, te comunicaste con el celular de (sarasa). A ver, te explico: no levanto mensajes, así que no te gastes. Gracias.


Por lo menos avisan. :P

sábado, junio 23, 2007

Pedraza: castillo, leyendas y tradiciones.


Este post es absolutamente responsabilidad del sr. Chester Lampwick, que me pone a escribir un sábado a raíz de una simple pregunta: "¿la foto de dónde es?".
Intentaré arriesgar una respuesta para tan magna pregunta.


La foto del post de abajo fue tomada en el interior del castillo de Pedraza (visto desde afuera en la foto de arriba), a pocos km. de la ciudad de Segovia. Originariamente la zona era sitio de asentamiento de romanos y visigodos, y según algunos documentos fue ocupada y fortificada por los musulmanes. Tan antigua es la comunidad, que según marca la tradición, allí nació el mismo emperador Trajano (por supuesto, cuando todavía no se llamaba Pedraza el lugar).

- Un castillo con puerta blindada a la usanza de la época... y timbre moderno -

Tanto el castillo como toda la Villa de Pedraza pasaron por la mano de varios nobles, fue dote de casamiento de doña Blanca de Herrera con Bernardino Fernández de Velasco en 1472, y pese a tener como hija ambos a doña Ana, pasó a pertenecer al hermano de don Bernardino, Iñigo Fernández de Velazco. El marido de doña Ana, Álvaro Pimentel de Pacheco, se le fue encima a don Iñigo en 1512, reclamando los derechos de su esposa, batalla mediante.

Se ve que no la ganó, porque la villa continuó en manos de los hijos de don Iñigo (Pedro y Juan), y el castillo fue lugar donde entre ellos tres mantuvieron la custodia de los hijos de Francisco I de Francia(*), quien en esos tiempos había sido hecho prisionero en la batalla de Pavía. (Las novelas antes no salían por la tele, se vivían)

Entre los siglos XVI y XVII floreció la ganadería lanar por la zona, pero en 1812 el lugar se quedó sin régimen feudal, transformándose la comunidad en un Concejo con Ayuntamiento (se puede ver el Ayuntamiento en la foto de abajo).

- Ayuntamiento de Pedraza -

Una de las antiguas historias que se cuentan respecto de la villa, es -por supuesto- una historia de amor y tragedia. La misma, vivida entre doña Elvira y Roberto, un monje capellán del castillo de Pedraza. Ellos se habían amado durante su adolescencia, pero don Sancho Ridaura, conde del lugar y señor con derechos feudales sobre sus vasallos, quiso fijarse en la hermosa Elvira para desposarla.
Los amantes entonces debieron separarse, refugiándose Roberto en un monasterio para ahogar su pena.
Al cabo de unos años, el capellán del castillo de Pedraza murió, y el conde don Sancho pidió al monasterio que le fuera enviado alguien en su reemplazo. Designado fue Roberto por sus superiores para cubrir tal función, descubriendo tanto él como doña Elvira que no habían cicatrizado sus heridas de amor.

- Al fondo, torre de la iglesia de San Juan Bautista -

Cerca de 1212 (unos años antes o después, estoy arriesgando), don Sancho fue convocado, como otros nobles cristianos vecinos, por Alfonso VIII para defender la zona de manos musulmanas. En dicho año se llevó a cabo la batalla de las Navas de Tolosa (ahí sí que en 1212), en la que Sancho de Ridaura peleó, ganó, se cubrió de honores pero al volver... se enteró de que su esposa había sido muy feliz en su ausencia, en brazos de Roberto.
Durante las celebraciones posteriores a su regreso victorioso, llevó a cabo su venganza, de la manera en que aquí se cuenta:
Fue al final del gran banquete cuando el Conde Ridaura se levantaba para anunciar solemnemente que era hora de repartir mercedes entre quienes, en su ausencia, se las habían merecido.
Así, en un silencio impresionante, entraban dos caballeros armados, llevando una bandeja con una corona de hierro llena de púas enrojecidas al fuego. Ante el estupor de todos, el Conde clavaba la corona en las sienes del monje, mientras su señora huía despavorida hasta el final de la torre, donde la encontraron con una daga clavada en su corazón, burlando así la venganza de su marido.
La historia no dice más de don Sancho después de este episodio -salvo que prendió fuego al castillo- y en 1925 el pintor Ignacio de Zuloaga (cientos y cientos de años después de que toda la villa pasara de dueño en dueño y por reformas institucionales varias) compró el castillo y lo acondicionó en parte como estudio. La torre que puede verse en las imágenes corresponde al lugar de trabajo del pintor, ahora convertido en museo.


La entrada al castillo y blasón sobre el portal corresponden al período de posesión de los Fernández de Velasco, Condestables de Castilla y señores de la villa. Fue construido en 1501. A los costados, firma del pintor Zuloaga en sendas banderolas; en la torre reconstruida es donde está su estudio.

+ Más sobre la villa de Pedraza.
+ Un sitio buenísimo con fotos sacadas en días soleados, y bastante historia.
+ Ignacio Zuloaga, pintor en Pedraza.

(*)Francisco I de Francia fue amigo y mecenas de Leonardo da Vinci. Tanto que le compró "la Mona Lisa" y la colocó... en su cuarto de baño.

- Callecita de Pedraza -


- Vista interna de la única puerta de acceso a la villa - Encima está el blasón de los Fernández de Velasco


- Uno de los patios internos, de noche -


Epílogo:
Las historias de amor siempre nos recuerdan otras cosas, y muchas otras cosas nos suenan a historias de amor. Un clásico medieval-renacentista anónimo del siglo XVI (registrado en esa época, puede ser anterior) es "Din dirin dín", canción que bien pudo haber cantado en soledad doña Elvira, salvando las distancias temporales, al añorar a su lejano amor, Roberto.



Dindirindín dindirindín dirindanha, dindirindín.
Yu me leve un bel maitín
Matineta per la prata,
Encontré lo ruiseñor
Que cantaba so la rama
Dindirindín.
Dindirindín dindirindín dirindanha, dindirindín.

Ruiseñor, le ruiseñor
Faite-me aquesta embaixata
Y dígalo a mon ami,
Que yu ya so maritata
Dindirindín.
Dindirindín dindirindín dirindanha, dindirindín.

(si requieren traducción, pídanla nomás, pero creo que se entiende).