Hace un par de posts comentaba que el duende come-aros está empeñadísimo en dejarme todos los pares viudos merced a su hambre desaforada, pero lo que me sucedió hace unas horas me hizo caer en la cuenta de que la cosa es bastante más grave de lo que parece.
Un sábado de cierta semana fui a ver a los amigos de
Algo Habrán Dicho al teatro. Entre cosa que va, cosa que viene, etcétera, al salir del
espacio cultural donde se presentan, constaté que me faltaba el aro derecho (una preciosa estrellita de plata que vaya a saber Buda dónde fue a parar). Acostumbrada a este tipo de desazones, inmediatamente pensé en suplir la falta comprando otro par igual y que me quedara un aro suelto por si se me volvía a perder uno -cosa factible, a esta altura del partido, un 100%-. Mientras tanto, me quedaba un único par completo de aros (SI, SEPALO, NO TENGO MAS
PARES DE AROS, TODOS ME LOS DEJO RENGOS EL MALDITO MONSTRUO) para ir mássssomenospresentable a los lugares en los que mi vida se desenvuelve durante una buena parte del día.
Hoy fue el último día en el que usé el par -el ULTIMO PAR- entero. El engendro mutante este que me persigue (porque ahora no lo dudo más: me-per-si-gue) nuevamente se encaramó a mi oreja derecha a cierta hora de la noche (descubrí que el íncubo me saquea las pertenencias a partir de las 20 hs.) y ñac ñac, chau aro. CHAU ARO, NO MORE ARITO LINDO, STOP CON EL PAR, MI LOBULO IZQUIERDO PORTA UN VIUDO AHORA, SOCORRO, TEMO COMPRARME OTRO, AY, AY, AY, EL HORROR Y LA DESDICHA.
Por el momento el Instituto de Altos Estudios Lobulares de Mantantiruland está abocado a encontrar la solución al flagelo, tomando por indicadores los siguientes puntos:
- que este malévolo ser no solo hace desaparecer los aros dentro de mi propio domicilio, sino que en lugares de esparcimiento y/o académicos
- siempre se trata de lugares muy concurridos.
- en todos los casos, a posteriori de las 20 hs., aunque haya andado por la calle y en otros lugares durante las 6 horas previas al saqueo lobular.
- tiene preferencia por los aros de mi oreja derecha.
- y nomás por la mía, pese a haber muchas otras personas a quienes desposeer en el entorno.
Así no se puede seguir. Se impone un baygón para comearos, un hechizo que se lo lleve, aerosol con pimienta, no sé, que vuelva el que se comía las medias. Es más, devuelvo todos los encendedores que me trajo el duende trae-encendedores (nunca supe por qué aparecían tantos en casa si yo tenía siempre el mío en el bolsillo), los dono a una entidad de bien público, hago una fundación Pro Niño Sin Encendedores, algo.
Próximos candidatos a aros: una pastilla de desodorante de inodoro en una oreja y un pinito para auto en la otra. A ver si con eso se mantiene lejos.
O por lo menos se intoxica. :P
Tomá, vos querías un post de minita, ahí tenés. (?)