El 22 de diciembre del año pasado, me tocaron el timbre, no el portero eléctrico, sino el de adentro. Cuando abrí la puerta me encontré con un señor vestido de uniforme que recitó su consabido versito de la venta de la rifa para la institución y sarasa sarasa que la colaboración sarasa y que el bono contribución sarasa. Y me ortivé.
Tras un breve intercambio de palabras ("a usted quién le dio permiso para ingresar al edificio a vender algo?" o "lo acompaño a la puerta, por favor, usted se retira", por ejemplo), llave en mano, acompañé al sujeto hasta la puerta del edificio y le dí el olivo, con mi mejor cara de "bruja del 71" posible. En el apuro no le pedí ni nombre ni apellido ni credencial. De todos modos, si era legal lo que estaba haciendo, la hubiera esgrimido para defender su actividad, pero o meto miedo cuando estoy enojada (escucho a tres reírse ahí) o esto al tipo lo tomó tan de sorpresa que no atinó a nada (lo segundo! lo segundo!)
Me quedé pensando después: según había leído o escuchado por ahí, estos señores no tienen autorización alguna de la fuerza a la que pertenecen para realizar mangazo de ninguna especie. Los que lo hacen saben que a uno siempre le queda la espinita del "es que si no le compro, andá a saber qué le puede pasar a mi casa", y da bronca esa especie de procedimiento mafioso que esta gente utiliza, la de aprovecharse de la reacción del otro por precaución más que por solidaridad para con las fuerzas de orden y socorro; al final la gente termina comprando algo más por miedo que por otra cosa, y no tiene por qué ser así.
Como no me iba a quedar pancha con eso en la cabeza, me puse a buscar y encontré el
sitio de los Bomberos Voluntarios de la República Argentina.Dirigí un par de mails relatando todo el episodio, a Prensa y Comunicación y al Consejo Nacional de Bomberos Voluntarios de la República Argentina.
Prensa en un principio no me contestó, y del Consejo Nacional quisieron saber dónde vivía yo. :S Dí coordenadas barriales nomás, y... no tuve más respuesta. Y no me gustó para nada, debo confesar.
Pero soy terca. Muy terca. Volví a escribir, contando lo apenada que estaba por no haber recibido respuesta (y con la firme decisión de que si esta vez tampoco pasaba nada, gritar un poco más fuerte desde algún que otro medio de comunicación de alto tiraje de ejemplares), y...
La gente de Prensa y Comunicación respondió con el siguiente mail.
Estimada Sra.
Pedimos disculpas por no haber contestado a la brevedad su mensaje. Este Consejo no avala , ni tiene persona alguna que este autorizada a vender o distribuir ningun tipo de bono, rifa y/o colaboración. Muchas gracias por su email, y le aconsejamos no atender ningun pedido referente a BOMBEROS VOLUNTARIOS. Cordialmente Consejo Nacional de BB.VV. R.A.
Ya habiendo leído esto, acepté las disculpas y les agradecí la molestia y la información.
O sea.
Gente, vecinos, amigos, entenados, parientes, etc:
- Si les aparece un señor vestido de bombero o con el escudo de los BB.VV. R.A. en la camisa a vender algo, es un trucho.
- Reaccionen: pídanle el nombre y el apellido, el destacamento al que pertenece. Que les muestre la identificación completa.
- Denle salida. No está avalado por la fuerza para hacer ningún tipo de recaudación en su nombre. Es el Consejo Nacional de Bomberos Voluntarios el que lo dice.
- ¿Alguien conoce a alguien que se haya ganado algo en una rifa de éstas? Si lo conoce, ¿nos cuenta cómo se enteró del premio y dónde lo retiró?
- ¿Alguien conoce algún destacamento que esté fehacientemente autorizado a hacer esto? Si lo conoce, ¿nos cuenta cuál y cómo sabe de esa autorización? Pa' saber nomás, de pura burra que soy.
Por mi parte, voy a hacer algo más: si me vuelven a tocar el timbre a fin de año invocando a los Bomberos Voluntarios, les tomo los datos y todo lo demás... y además notifico al Consejo de Bomberos.
"Pero te podés meter en líos". "Pero lo pueden estar haciendo igual por atrás".
Es el segundo ladri que sale por la puerta de mi casa por métodos no violentos: o te metés un poco para sacarlos, o se te meten del todo. Hay un montón de gente que piensa como uno, y que también está harta de que le pasen por encima o de que la tomen por pelotuda. Y si lo hacen por atrás, ¿qué vas a hacer? ¿Quedarte ahí diciendo "qué barbaridad" o tratar de avisar a la mayor cantidad de gente posible por algún medio para que no les abran la puerta?
La anécdota del primer chorro quedará para otra oportunidad: se trató de un pobre papafrita que tuvo que mudarse hasta de ciudad porque
alguien lo hizo quedar en offside con todo el barrio, incluso con el personal de toda la comisaría interviniente en el asunto, pero que por falta de testigos no pudo ir en cana aunque era lo que correspondía.
N.: Con una cucharita de helado se pueden hacer cosas sorprendentes.