domingo, enero 21, 2007

dónde iremos a parar si se apaga

Las primeras veces suceden una vez en la vida.
Esta, además de ser una verdad de perogrullo, no deja espacio a otro tipo de impacto sino a uno difícilísimo de medir por no tener parámetro y al cual antecede una dosis de nervios, emoción, y más nervios, y mucha intriga, y más nervios al cual se arriba sin más preparación que la expectativa, merced a la cual se puede ascender a los cielos anímicamente o reventarse la crisma contra el piso de la realidad: imagen formada vs. imagen real, a la cual le damos estatus de real desde nuestra propia imagen.

Ayer me preguntaron qué sentía frente a determinada e inminente "primera vez" (rotulémoslo "primer encuentro con determinada realidad"). Siento que muchos se quedarán fuera de la experiencia comparativa si digo que a lo que más se parece todo esto es a un parto, pero es lo que más se ajusta a la descripción del proceso y a la sensación emocional que lo acompaña: meses para llegar a la culminación de algo que no sabemos muy bien qué ni cómo va a ser, pero sí a qué se va a parecer o cómo lo deseamos, y de última, con la cabal conciencia de que todo lo preformado partió de nuestra vertiginosa cabeza y que para dar rosca, no hay tal como ella.
Un parto da mucho trabajo* antes, y después también. Por lo general el "ah, no sabés, fue un parto" se da como referencia sobre algo que concluyó y ya está. Pero un parto de verdad, empieza mucho antes y se continúa hasta mucho, mucho después en la memoria, en la realidad, en los cambios que trae aparejados en la vida.

Uno clava la piqueta en esa gestalt propia que completa la parte cuando nomás se tiene un fragmento -representativo o no-, para inventar un todo que no es, para percibir ese todo que se necesita de modo estable y completo, y que no lo está. Un todo que aún para nosotros, no es.
Que aún no es todo.
Cómo nos resulte la forma de ese todo es también, gran aventura, que también continuará hasta mucho después gracias a los cambios que sabemos empiezan ahora, pero cuyos efectos perdurarán para siempre.

Aunque para llegar a empezar, ya se empezó antes.
Nomás hace falta hacerse un poco de caso en el deseo y apreciar el valor de la jugada.

tema ad hoc.


*trabajo: no se refiere acá "trabajo" a algo pesado sino a algo que necesita energía, decisión y movimiento para resolverse.
**el tema ilustrativo es contra-ilustrativo.

9 comentarios:

LORD MARIANUS dijo...

¿Qué seria de nuestra vida sin las expectativas y los anhelos? Soy de los que consideran que los seres humanos sin deseo ni emociones no son. La alegría, el dolor, la dicha, la pena, aunque nos tengan pariendo, son quiene mantienen caliente la sangre. La indiferencia tiene olor a mármol.

La Garrapata Vegetariana dijo...

El que no arriesga, no gana... es asi de simple o como dice el gran genio de todos los musicos "No hay nolstalgia peor que añorar lo que nunca pasó" asi que tripa corazon, vaya y disfrute... despues, despues todo dependera de los participantes involucrados :P

Sir William II dijo...

Adrenalina. El corazón se acelera un toque y la mente se abre lo suficiente para permitirnos entrar en el juego. Una vez adentro, jugando, construimos realidades. Jugá, Bater, jugá.

Fla-q dijo...

A volar, Mariposa.
No se me enjabone!
Cierre los ojos y métale! Acelerador a fondo, querida!!!!
UUUIIIIII!!!!

mich dijo...

y a veces... aunque uno no se haga caso en el deseo, es interesante apreciar el valor de la jugada igual

Anónimo dijo...

Entiendo de que se trata.
También es mi primera vez para mi en un millón de cosas, pero cuando sentís que tenes que hacerlo, no hay vuelta atrás, el mecanismo se puso en marcha.
Éxitos.
Carito

APALABRADA dijo...

Oiga, me gustó esta canción me hace a cordar a muchos... ¿Vientos de cambio? ¡Dales la bienvenida!
saludos

El Gordo dijo...

Debo coincidir con Lord Marianitten; siento, luego, existo.

La fuerza que le pone uno a la formación de la imagen formada influye indiscutiblemente en la percepción de la imagen real. Vale decir, su "parto" puede bien ser un parto sin dolor.

Póngale ganas, esfuerzo y sobre todo las mayores debilidades pero también las mayores fortalezas humanas, esperanza y confianza.
Verá que será un bello retoño.

UAP.

barluz dijo...

Aiaaaaaaaaaaaaa que nerviosssssssssssssssssssss!!! Puje, puje, que seguro sale algo hermoso.

Hasta prontito (no es una metafora)